Quizás hayas llegado aquí después de leer el post en el que te hablaba sobre lo mucho que quiero dejar mi empresa.
¿Sabes lo que es el Síndrome del Impostor?
Yo mismo me vi googleando esta información cuando mi señora me comentó en una sobremesa que padecía dicho síndrome. Creía que el culpable de todo era mi jefe, que me estaba minando y hacía mella en mi autoestima pero lo cierto es que siempre he sido yo mismo el que se ha dedicado a boicotearse desde dentro, hasta el punto de aguantar lo inaguantable en un trabajo que detesto y aquí llegamos a la siguiente pregunta…

¿Que por qué no dejo el trabajo?

Verás, en primer lugar, soy consciente de que es culpa mía aguantar tanto y que lo mejor hubiera sido dejarlo hace tiempo. Me habría ahorrado muchas horas extra (no cobradas, evidentemente), sentirme mal conmigo mismo por no saber decir que no, y un largo etcétera.

El motivo real es que me da miedo. Sí, tal cual. Me da miedo dejar la empresa e irme a otra.


Yo, algún día, dejando mi trabajo

Es la primera empresa en la que trabajo desde que acabé la ingeniería (primera empresa del sector, claro). Llevo 5 años en los que he ido promocionando muy bien y se podría decir que tengo un buen sueldo, por encima de la media. Esta empresa es lo único que he conocido y pienso que si cambio de empresa podría equivocarme. Pero claro, para mí todo esto de las subidas salariales me venía un poco de nuevo. En los sitios que había trabajado no había promociones ni aumentos de salario, ni nada.

Pero… ¿¡Miedo a qué!?


Tengo miedo al cambio. Pienso que no soy capaz de trabajar en otro sitio rindiendo lo mismo que en mi puesto actual. Miedo a empezar de nuevo y tener que volver a ganarme a los clientes, volver a «ser el nuevo», etc. Incluso he llegado a preguntarme, por qué me suben el salario si no lo merezco. No al menos más que otros compañeros. ¡Ojo!, que está muy bien cobrar más, pero es duro pensar que lo que hago no lo merece o tener miedo de que «se den cuenta que realmente no tengo ni idea». Evidentemente esto es cómo lo veo yo, mi visión. Ya siendo objetivos, no hago mal mi trabajo y si subo de categoría es que algo aunque sea mínimamente haré bien.

Esto que me pasa tiene nombre, es el síndrome del impostor.

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Yo, en mi zona de confort

Pero… a ver, ¿Qué es eso del Síndrome del Impostor?

Te muestro la descripción de dicho síndrome.

El síndrome del impostor es un fenómeno psicológico por el que la persona cree que no es inteligente, capaz o creativa, a pesar de que las evidencias indican que es hábil, presenta un alto rendimiento y tiene éxito. Es sentirte como un impostor cuando realmente no lo eres.

Fuente: factorialhr.es

Síndrome del impostor, el reflejo de lo que se ve y lo que se es realmente
Síndrome del impostor. Lo que eres y lo que crees que eres https://sp.depositphotos.com/

Tal y como te comentaba, me siento un impostor. Un impostor en el sentido de que aún recibiendo felicitaciones por un trabajo realizado, por dar una buena idea al equipo, por conseguir que nos den un proyecto concreto, lo que sea, cualquier cosa, acabo pensando que simplemente se debe a un golpe de suerte. Como si estuviera SIEMPRE en el sitio perfecto en el momento adecuado.

Álgebra: Primero de carrera

Cuando estaba estudiando primero de Ingeniería Informática, una de las asignaturas era Álgebra. Todavía no he escrito mucho sobre el tema, pero cuando lo haga entenderás mis dificultades a la hora de superar esta asignatura (y pondré aquí el enlace). En resumen, mi base para superar la asignatura era muy baja. No entré a la universidad a través del bachillerato, por lo que no tenía ni idea de lo que era el determinante de una matriz, subespacios, aplicaciones lineales, subespacios núcleo e imagen de una aplicación lineal, isomorfismos y demás…

Aún así, estudié mucho y aprobé todas las asignaturas, incluyendo Álgebra.

Había muchos alumnos que venían de bachillerato y aunque la carrera también era nuevo para ellos, todas las materias les sonaban de algo. Es decir, tenían una base.

Muchísimos cayeron en esta asignatura, incluso los de bachillerato. Yo la aprobé y pensé que era suerte, que justo había salido lo que había estudiado. Pensándolo fríamente, lo había estudiado TODO, no fue ninguna suerte.

Aumentos de sueldo: Mi actual empresa

Nunca he pensado que mis subidas salariales fueran debidas a hacer las cosas bien ni por ser un buen trabajador. Constantemente lo he relacionado todo con factores externos como la suerte, alguien a quien le caigo bien o que se debe a que he tenido que pringar mucho para lograrlo.

Este tipo de pensamiento es muy estresante porque por un lado, pienso que he trabajado mucho y por otro, que todos los éxitos se deben a factores externos.

Cuando llega la semana previa a la subida salarial, me pongo nervioso porque me he esforzado mucho, quiero una buena subida y ser recompensado. Aún y así, si mis deseos se convierten en realidad, me resto mérito a mí mismo pensando que al fin y al cabo no he hecho nada fuera de lo normal y que los astros se han alineado de nuevo a mi favor, premiándome con una «sobrestimada» subida salarial.

¿Cómo dejar de lado el Síndrome del Impostor?

Pues mira, te seré 100% sincero. No tengo la más mínima idea, este no es un blog de psicología. A día de hoy no he conseguido superarlo y es algo que en un futuro post me gustaría poder explicarte. Querrá decir que lo he superado y con suerte, sabré explicarlo a los demás para que no les pase igual que a mí.

Buscando y pidiendo un poco de información, di con una publicación que me recomendaron en Twitter. La autora es @NoemiCarro y la publicación es: El Síndrome del Impostor en el emprendimiento. Ella sí que te explicará cómo dejar de sentirte un impostor. Es una publicación en la que me he sentido totalmente identificado. Espero que la leas, porque vale mucho la pena.

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Superando el miedo a ser «descubierto» como un impostor

Conclusiones

Por todo lo anterior, pongo el foco en la libertad financiera. Quiero ser cada vez un poco más libre y no depender al 100% de ingresos debidos a mi trabajo por cuenta ajena, en este caso, en la empresa en que trabajo.

Otro de los puntos que intento atacar es el de diversificar mis ingresos. Esto quiere decir que mis ingresos no provengan únicamente de un sitio, si no de varios, para que, en caso de querer «despedirme a mí mismo», poder hacerlo sin tener que preocuparme tanto.

Otra de las claves es enfocarme en los ingresos pasivos. Hacer que el dinero trabaje para mí.
Cada mes retiro de mi salario una parte destinada a invertir. Mi estrategia es invertir en buenas empresas que repartan dividendos crecientes y en empresas que repartan un dividendo elevado. Es decir, empresas que den una buena rentabilidad por dividendo.
Además, también retiro una parte destinada al colchón de seguridad, que utilizo para auténticas urgencias, como por ejemplo, un despido, un problema familiar, reparaciones de vehículo, etc.

El objetivo de todo esto es ganar seguridad, tanto a corto plazo, como podría ser una urgencia o un imprevisto, como a largo plazo, por ejemplo una jubilación anticipada.

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Este… no, este no soy yo 🙁

Puede que esto que comento no sea realmente una forma de superar el Síndrome del Impostor. Incluso puede que sea contraproducente por el hecho de que quizás, lo que hago es mantenerme en mi zona de confort alargando el tema de dejar la empresa. Creo que debido a mi forma de ser, me gusta tener todo controlado para evitar posibles fracasos y de alguna manera soy consciente de que lo mejor sería ser valiente y enfrentarme directamente a mis miedos porque lo que pasa a nuestro alrededor no lo podemos controlar, por lo que sólo el hecho de intentarlo ya es frustrante.

Así que a partir de ahora, voy a enfocarme en ver que no somos perfectos y como personas que somos también nos equivocamos y es esto lo que nos ayuda a continuar y aprender. Al final, el equivocarnos y aprender de ello es lo que nos hace crecer como personas.

Si estás interesado en aprender sobre la libertad financiera, puedes echar un vistazo a la hoja de ruta para ser un poco más libre.

¿Y tú, has tenido alguna vez la sensación de ser un impostor?

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