Puede que ya lo sepas. Soy Ingeniero Informático y trabajo en el sector de la consultoría. Nuestro cliente (para el que trabajo) es una gran empresa que cotiza en el IBEX35. Cuando digo «grande» me refiero a cantidad, no a calidad. Aunque de entrada pueda parecer muy atractivo trabajar para una empresa de este calibre, lo cierto es que en la práctica tampoco es para tirar cohetes.

 

AVISO: a partir de aquí, todo lo que leerás será 100% subjetivo. Escrito desde la rabia y con un toque amargo.

 

 

 

El mundo de la consultoría

 

 

 

¿Cómo podría describir el mundo de la consultoría sin llenar este post de odio? Complicado, lo intentaré, pero no prometo nada. Me es muy difícil.

 

 

 

La consultoría consiste en asesorar de forma especializada a las empresas de diversos sectores. El fin es encontrar soluciones a uno o más de sus problemas de negocio o necesidades empresariales. Por ejemplo, la viabilidad de lanzar un producto concreto y su desarrollo.
Se supone que el servicio ofrecido por una consultora se basa en la experiencia, las nuevas tecnologías, el conocimiento adquirido, bla…bla…bla... Esta es la teoría.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Consultor vendiendo cómo van a aumentar los ingresos espectacularmente con el nuevo proyecto

 

 

 

En la práctica la consultoría consiste en venderle a un cliente la idea de que un empleado que ha escuchado un par de veces la palabra «microservicio» y seis meses antes estaba terminando la ingeniería, es la persona más adecuada y válida para solucionar sus problemas.

 

 

 

¿Cómo se autopromociona la empresa consultora?

 

 

 

Se vende al consultor como la persona que encontrará la solución al problema propuesto, haciendo mención a su «expertise«. El «expertise» es la habilidad y conocimiento especial dentro de la tecnología o proyecto concreto.
Finalmente tiran al empleado a los leones para que se busque la vida. Si éste aguanta, la empresa se anota un tanto. Si por el contrario, no sobrevive a los leones, es cambiado por otro consultor alegando que este último es mucho mejor, muchísimo, y con más conocimiento que el anterior.

La organización de una consultoría es parecido a una pirámide, todo el mundo es jefe de alguien, menos los de la base, claro, que son la mayoría.

La jerarquía es tal que la gente no importa, ni sus habilidades, sólo importan las categorías. Es común en conversaciones notar ese peloteo característico de cuando alguien quiere ganarse a otro:

– Suerte que tenemos a un «ANALISTA» como tú.
– Bueno, esto no sería posible si no tuviéramos al mejor «TEAM LEADER» que hay en la empresa.
[todos ríen falsamente…]

[…] Aquello era como hacer el sesenta y nueve con un travestí. Por una parte no se podía negar que daba cierto placer, pero por otra te comías una polla.

Fuckowski, memorias de un ingeniero

 

 

 

La importancia del cliente dentro de la consultoría

 

 

 

Es importante recalcar el papel que tiene el cliente dentro de la consultoría y cómo afecta éste al desarrollo del trabajo.
Es común que muchos trabajadores de empresas que se dedican a la consultoría acaben siendo «fichados» por el cliente para el que trabajan. Este fenómeno se da debido a que el consultor y aportador de «soluciones tecnológicas», es quien conoce en mayor profundidad el producto que ofrece, por lo que es mucho más barato incorporar un experto a la plantilla antes que contratar sus servicios. Es un WIN-WIN en toda regla, pues el consultor cobra más y tiene más beneficios y la empresa-cliente, paga menos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cliente amenazando de forma encubierta con no dar más proyectos si no los haces baratos

 

 

 

Normalmente se ficha a personas caracterizadas por su alto nivel de tiranía laboral. No es raro ver que el que antes era tu jefe (y ya era un cabrón), ahora además es tu cliente. Lo que quiere decir que con total seguridad, tu jefe, se baje los pantalones ante tu anterior jefe (ahora cliente) para ver si puede ser contratado también. Todo esto se traduce en lo que comentaba antes, TIRANÍA LABORAL en dirección a la base de la pirámide.

 

 

 

No es de extrañar que el nuevo fichaje por parte del cliente (tu antiguo jefe), tenga las de ganar.
El motivo es sencillo, esa persona está pagando por servicios que antes él mismo ofrecía y sabe los entresijos de la empresa en la que trabajas.

 

 

 

¿Cómo se comporta tu exjefe ahora que es tu cliente?

 

 

 

Pongamos un ejemplo. Tu antiguo jefe (ahora cliente), sabe que aplicas un margen de error al realizar la entrega para curarte en salud y eso se traduce en X días de margen en la fecha de entrega y en X euros por lo que pueda pasar. Unas veces va bien y otras no tanto, así que «lo comido por lo servido».
¿Qué hace tu cliente-ex-jefe? Quiere quedar bien en su nuevo puesto de trabajo (recordemos además que ha sido contratado por su tiranía). Se dedica a prometer a su superior que el desarrollo de la empresa consultora estará listo antes de fecha, descontando el margen que comentábamos, y a mejor precio.

 

 

 

Es decir, el cliente nos pide un presupuesto y como sabe que realmente si se trabaja el sábado y el domingo la fecha de entrega puede ser antes de la prevista y sabe que eso funciona porque ya lo ha puesto en práctica, te pide bajar la valoración del desarrollo (menos euros a pagar) y adelantar la fecha de entrega («menos» días de desarrollo). Esto se traduce en unas cuantas medallitas para él.

 

 

 

Llegan las amenazas, ahora desde el otro lado

 

 

 

Si te niegas a bajar la valoración y la fecha de entrega porque consideras que ya está muy ajustada, llegan las amenazas.
Los clientes, no trabajan únicamente con una empresa consultora. En el caso de este banco, trabaja con cuatro grandes consultoras para los desarrollos de mayor importancia y el resto son desarrollos pequeños, de menor relevancia, para consultoras más modestas.

 

 

 

Los proyectos grandes, en los que se mueven muchos miles de euros, se subastan, literalmente. Se pide presupuesto a todos, es lógico. Pides varios presupuestos y te quedas con el que más confianza te dé, o el que tenga mejor calidad/precio. Eso lo hacemos todos incluso cuando vamos a comprar un cepillo de dientes, una máquina de afeitar o queremos arreglar la cocina de nuestra vivienda. La diferencia es que en el caso de la consultoría, a ti individualmente, como persona que trabaja por para una empresa te da más o menos igual, pero al que está por encima en la jerarquía de tu empresa no, sólo quiere conseguir proyectos. Ya que ese es su trabajo principalmente y acaba cediendo a las exigencias del cliente.

 

 

 

Esto se traduce en que para lograr que el proyecto sea rentable, tú y tu equipo estáis condenados a hacer horas extra (independientemente de que se paguen o no, me parece una real mierda, si no te dan elección). Jornadas de 16 horas de lunes a domingo o llamadas el fin de semana por la noche porque el cliente está haciendo pruebas y ha detectado un pequeño error que hay que solucionar YA.

 

 

 

Mi empresa

 

 

 

La empresa en la que trabajo es una consultora internacional que, podríamos decir, es bastante grande.
Es de esas empresas que te hacen reuniones de bienvenida, te dan tu carpeta, libreta, boli, pendrive, portátil, un teléfono móvil, un par de pegatinas para poner en el coche, una bandera para que cuelgues en tu balcón… todo ello muy corporativo, corporativísimo. Sólo les falta añadir por obligación los 30 minutos de «amamos al líder». Bueno esto ya lo hacen, pero lo llaman «AFTER WORK» que queda mucho menos sectario y qué cojones, le da un toque modernillo molón. 

En la reunión de bienvenida se presentan allí unos cuantos altos cargos a venderte que es una empresa muy guay y que se trabaja muy bien. Te hablan de los fundadores y varias cosas más que realmente no aportan nada. Parece más bien un spot publicitario. 

Te hablan del horario flexible y de lo bueno que es para la conciliación familiar. Es con el tiempo que entiendes que cuando se refieren a flexible, quiere decir que es un horario que se extiende mucho, se estira y se estira… Y cuando se refieren a conciliación familiar realmente desde su punto de vista es correcto, ya que ahora ellos son tu nueva familia y pasarás muchas, muchas horas del día con ellos.

 

 

 

Quiero dejar mi empresa porque... Odio a mi jefe

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Recreación del reparto de tareas en mi empresa

 

 

 

¿Eres carne de empresa cárnica?

 

 

 

Cuando miras a tu alrededor ves que la media de edad debe de ser de 25 años. Las empresas camuflan esto como «talento joven» pero no, la gente de más edad, que ya empiezan a tener pareja, hijos, etc. no suelen soportar el ritmo de vida de estas empresas a las que se les suele llamar «Cárnicas«.

 

 

 

Las cárnicas son empresas para empezar cuando acabas de salir de la universidad, esos años en los que vives aún con los padres o aún estando independizado priorizas el trabajo y tu carrera profesional a la vida social (o simplemente a ser feliz).
Es común la «broma» de decir a alguien cuando se pone la chaqueta a las ocho de la tarde para irse a casa (3 horas más tarde de la hora de salida):
¿Qué? ¿Hoy tarde libre?

 

 

 

En verano se hace jornada intensiva durante dos meses, es decir, no se trabaja de tarde, porque el resto del año, se trabajan más de 40 horas para compensar. Pero siempre da la casualidad que los mayores proyectos salen en verano, y deben estar listos para invierno. Así que en lugar de jornada intensiva se le llama «jornada intensa«, porque la jornada se intensifica varias horas más allá del horario habitual. Es otra de las bromas… jeje…

 

 

 

Mi jefe

 

 

Mi jefe es alguien que lleva mucho tiempo en la empresa y de alguna manera está esperando su momento para ser contratado por el cliente.

 

Tiene el control sobre muchas aplicaciones desarrolladas y por lo tanto sería muy buen fichaje para cliente, porque conoce bien cada rincón de cada una de las aplicaciones, así como puntos débiles y fuertes. Pero por algún motivo, no lo han contratado aún.
Precisamente, que no lo hayan contratado aún es el problema actual (si lo contrataran, el problema sería otro). El motivo es que es el primero en bajarse los pantalones ante cualquier situación.

 

Formas que tiene mi jefe de jodernos

  • «El cliente opina que una valoración es alta.» – Mi jefe sin preguntar, decide bajarla.
  • «El cliente quiere que una aplicación se desarrolle una semana antes.» – Mi jefe nos hace trabajar 4 horas extra diarias.
  • «El cliente quiere reducir costes y quitar a una persona del proyecto pero que la aplicación se desarrolle en el mismo tiempo.» – Mi jefe quita a la persona, y decide que el resto del equipo trabaje los fines de semana.
  • «El cliente cambia la prioridad de los desarrollos cada dos horas, perjudicando totalmente la productividad de los trabajadores.» – Mi jefe lo acepta.

 

 

 

Quiero dejar mi empresa porque... Odio a mi jefe

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Este soy yo a las 23:00h de un sábado y mi jefe, pensando en lo contento que estará el cliente con él al entregar el proyecto.

 

 

Todo lo anterior no sería problema si fuera consecuente y ante una petición de retirar a una persona del proyecto para reducir costes, comentara que es imposible que con una persona menos, el desarrollo se realice en el mismo tiempo. O si por ejemplo, antes de comprometerse en reducir las fechas de entrega, lo hablara primero con el equipo que desarrollará el proyecto y que es conocedor de los problemas que se puede encontrar durante las diferentes fases del desarrollo.

Por otro lado, es evidente que cuando una persona excede por mucho su jornada laboral, va perdiendo eficiencia. No es lo mismo trabajar 8 ó 9 horas, que trabajar 14. Probablemente se producirá más, pero la calidad conforme pasan las horas va bajando exponencialmente, haciendo que incluso se lleguen a cometer errores, que deberán solucionarse en un futuro.

 

 

Cómo mi jefe nos hace cargar con sus decisiones

  

Para paliar esto, lo que hace es estar MUY encima, presionando, asegurándose de que todo sale bien, puesto que se ha comprometido a que todo estará perfecto el día indicado y como equipo no podemos fallarle. Eso sí, no duda en culparlo porque las cosas no salen como él en su imaginación esperaba.
Muchas veces el equipo levanta la mano indicando que algo no estará en la fecha prevista si se continúa en la misma dinámica. Pero sin mirar nada insiste en que seguro que lo consigue. Al fin y al cabo, ¡SOMOS UN EQUIPO, HOSTIA!

 

 

 

Llegamos a la «Deadline«

 

 

Se acerca la fecha de entrega y el equipo continúa diciendo que el proyecto no va a estar listo (aún trabajando 12 horas diarias). Aquí es cuando mi jefe ve que nos pilla el toro y se le ocurre añadir a una persona más al proyecto, asumiendo costes y sin que se entere el cliente.
Esto bajo mi punto de vista es un grave error. Ya que esta persona que se incorpora, entra en un proyecto quemado en el que todo el mundo va de culo y no tiene tiempo para explicaciones. Al final esta persona acaba siendo víctima (como el resto) y sin quererlo entorpece a los demás.

 

 

 

Y te preguntarás… ¿Por qué no te largas de ahí?

 

 

Te lo explicaré en otra entrada de la que pondré el enlace JUSTO AQUÍ, cuando lo tenga escrito.
Mientras tanto, puedes hacer un repasillo sobre por dónde empezar, si lo que quieres es dejar algún día tu empresa y «autodespedirte».

 

 

¿Y tú, qué opinión tienes sobre las consultorías? ¿Sabías lo que era una cárnica?

 

 

 

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