En esta entrada podrás leer alguna anécdota sobre un mundo tenebroso. Adorado por unos y temido por otros. Me refiero a ese tipo de relació laboral especial: El autónomo.

Hace unas semanas que ando insistiendo a mi mujer para que se anime a escribir en este blog. Ella aunque no tiene experiencia en el mundo de las inversiones, está muy interesada en el ahorro y ve la necesidad de invertir a largo plazo, que joder, no es poco. Además ha estado bastantes años trabajando de autónoma y peleándose con todo lo que ello implica.

Así que en esta entrada ella misma te explicará de forma muy resumida cómo fue su paso por el mundo del autónomo y cómo las cosas no son tan fáciles como parecen.

No sé bien bien cómo referirme a ella dentro de este blog para no repetir todo el rato «mi mujer». Yo le dije que debía ser «La inversora de bolsillo», simple, sin sutilezas. Pero me dijo que de eso ni hablar, que en todo caso, sería «El bolso coqueto»… así que ahí andamos, en fase de negociación.

Sin enrollarme más, cedo el teclado a mi mujer Bolso coqueto. Ya te adelanto que no le habría ido nada mal este ejemplar que te enlazo a continuación para facilitarle el paso por el mundo de los trabajadores autónomos.

Cuando terminé mis estudios empecé a trabajar en un pequeño despacho de la ciudad. Mi experiencia en el sector era modesta y así lo reflejaba mi sueldo.

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Pasé un año dentro de la empresa y entonces me llegó una propuesta, o como me gusta a mi llamarlo:

EL ORIGEN DEL MAL

 Si quieres seguir en este sector, deberías darte de alta como autónoma: Seguirías llevando los asuntos del despacho y, además, te permitiríamos trabajar con tus propios clientes”.

LA PELÍCULA QUE ME MONTÉ

En este punto de mi vida, el hype estaba muy alto: En mi cabeza empezó a rodarse un film en el que tenía yo el papel principal, con ropa que no eran tejanos y zapatillas, un café latte en la mano y hablando con mucha diligencia con alguien por teléfono; también proyecté alguna escena rápida de Ally Mcbeal y en medio segundo lo vi claro:

QUERÍA SER PERDEDORA EMPRENDEDORA

Después de presentar el modelo 036 en la AEAT y darme de alta en el régimen especial de trabajadores autónomos (RETA) en la TGSS, ya era oficialmente una trabajadora autónoma.

    COSAS QUE CREÍA QUE IBAN A PASAR 

    • Iba a ser mi propio jefa.
    • Podría gestionar los horarios como mejor me pareciera.
    • Podría elegir con quién trabajar.
    • Iba a beneficiarme de incentivos fiscales.
    • Mis finanzas iban a mejorar.

      COSAS QUE PASARON

      La experiencia para mí fue doblemente traumática: Por un lado, mis expectativas no se estaban cumpliendo ni por asomo y por el otro, descubrí que ni siquiera era una trabajadora autónoma “auténtica” porque, sin quererlo, caí en las fauces de lo que se conoce como FALSO AUTÓNOMO. Así que igual que con el Sexto Sentido (¡atención Spoiler!) tardé toda la película en darme cuenta de que el fantasma era yo.

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        YO, FALSA AUTÓNOMA

        ¿Por qué? Pues porque tenía un único pagador principal (recordemos el despacho en el que trabajaba) al que le hacía una factura por mis servicios a final de mes (lo que había sido mi nómina).

          ¿POR QUÉ EXISTEN LOS FALSOS AUTÓNOMOS?

           

          Pues porque son una fórmula atractiva para los empresarios: Sus trabajadores no suponen gastos de seguridad social, no están adheridos a ningún convenio, no tienen días libres estipulados, no disponen de paga extra y un largo y suculento etcétera. 

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            MI NUEVA REALIDAD COMO FALSA AUTÓNOMA

             

            1. Cobraba lo mismo que al principio por ejercer mi “trabajo principial”, pero tenía que declarar el IVA y el IRPF cada trimestre.
            2. Debía satisfacer las cuotas de la seguridad social cada mes.
            3. Perdí el derecho a la incapacidad temporal (paro).
            4. Los días de vacaciones iban a mi “libre albedrío”, pero nadie iba a pagármelos.
            5. Trabajaba más de 8 horas en mi trabajo principal y si quería atender clientes propios, debía ser fuera de ese horario por lo que mis jornadas superaban las 10 horas.
            6. Durante mi jornada no podía ocuparme de la contabilidad, así que los sábados y los domingos se convirtieron también en laborables para mí.
            7. Como tenía algún cliente propio que atendía en la oficina, debería sufragar también los gastos del despacho.
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              LAS COSAS QUE APRENDÍ

              Parecen básicas pero tal vez no son tan evidentes:

              • Es necesario fijar horarios y espacios que no deben sobre pasarse.
              • Ser autónomo no es moco de pavo, hay que contar con una gestoría competente, así como un caballero necesita un buen escudero.
              • Estás trabajando para GANAR DINERO, es imprescindible tener un libro de activos y pasivos; debes saber qué ganas y en qué lo gastas.
              • No puedes ingresar en el club del autónomo sin saber nada del club del autónomo.
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                MI CONCLUSIÓN

                Hay que informarse bien antes de emprender ninguna aventura.

                En mi caso, descubrí las multas administrativas, las declaraciones trimestrales y la contabilidad por las malas. 

                También experimenté como mi jefe se sentía por encima de mis clientes, porque, al fin y al cabo, “me estaba pagando un sueldo y me permitía trabajar en su despacho” y mis clientes no se sentían por debajo de nada (ni de días festivos, ni enfermedades ni nada terrenal que tenga que ver con ser humana). 

                La tensión con la que tenía que lidiar a diario me afectó mucho, no puedo decir que fuera una etapa para mí, aunque también puedo afirmar que los rendimientos económicos eran muy buenos.

                Esta es mi experiencia personal de forma muy resumida, cada cual tendrá sus vivencias y lo llevará mejor o peor, según su forma de ser.

                  QUÉ HA SIDO DE MÍ

                  Mi relación con el RETA terminó, me gustaría contar que a día de hoy Hacienda sigue desplegando la alfombra roja cada vez que paso por su sede, pero todo eso ya quedó atrás. Viví muchas aventuras, lo intenté de diferentes maneras, pero al final lo nuestro no pudo ser.

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                  Espero que te haya resultado interesante o al menos que te hayas entretenido leyendo estas líneas. La intención es que Bolso coqueto vaya escribiendo alguna entrada de tanto en tanto con sus experiencias y anécdotas sobre el mundo laboral y quién sabe, quizás sus inicios en el mundo de la inversión.

                  Mientras tanto… puedes dejar comentario comentando qué te ha parecido esta entrada.

                  ¡Gracias por leer!

                  Inversor de Bolsillo

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